Los bebés necesitan besos y abrazos para crecer felices

//Los bebés necesitan besos y abrazos para crecer felices

Los bebés necesitan besos y abrazos para crecer felices

“Mami, creo que tu lenguaje del amor es el contacto físico porque siempre me das muchos besos y abrazos. Te amo”. Dice una nota escrita en un corazón que me hizo mi hija de cinco años en su clase de arte.

Es cierto, yo desde que abro los ojos no hago más que besar, abrazar y acariciar a mis hijos. Es difícil decidirme entre los muslos de mi bebé y los cachetes de mi hija. Con mi marido decimos que ellos dos son los niños más besados de la historia de la humanidad.

Beso para dormir, beso para despertar, beso para despedir, beso para saludar, beso porque sí y porque no. Yo amo esa cercanía y siempre he sido así de afectuosa.

Mis hijos también lo son: ¡Mami, besooooo! ¡Mami, abrazoooo! Gritan cuando me ven alistándome para salir sola (que sucede poco).

Así que aunque la vida vaya a mil y parezca que los días pasan como un soplido, nunca dejo de aprovechar cada minuto que puedo para expresarles mi amor de esa manera física y terrenal (claro, me cuido de no agobiarlos, tampoco los quiero desesperar).

Por eso, me alegré al saber que la ciencia está de acuerdo con que el cariño y las demostraciones de afecto físico de los papás hacia los hijos son fundamentales para su felicidad a corto y a largo plazo.  Varios estudios científicos al respecto, hechos por prestigiosas universidades como UCLA y la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos, hablan de que los hijos de personas afectuosas tienen una autoestima más alta, presentan un mejor desempeño académico, tienen una mejor comunicación con sus padres y sufren de menos problemas psicológicos. Por el contrario, los niños que no crecen en hogares afectuosos, tienden a tener una baja autoestima, a sentirse más solos, ser hostiles, agresivos y tener problemas para socializar.

Esto parecería sentido común, pero no crean. Hay familias en las que el afecto físico no es la norma (me han contado); hay épocas en las que los papás no demostraban afecto a sus hijos para no parecer débiles ante ellos (¡qué locura!).

Cuando me encuentro con una persona hostil y poco amable, siempre pienso: le faltó amor, le faltaron abrazos, le faltaron besos y caricias cuando era niño.

El amor se puede hablar y se puede demostrar con actos y palabras. Pero hay algo MUY fuerte en un abrazo, en un beso, en caminar de la mano, en acariciar la piel de tus bebés y niños pequeños. Es como si cada célula del cuerpo se encendiera ante la fuerza del amor que quiere salir cuando se le agotan las palabras. Es como si el amor lo hiciera a propósito, querer tocar para poder congelar en ese instante de afecto terrenal la magia, la alegría, la vida.

Es el amor por los hijos y su imperiosa fuerza la que hacen que esos momentos se disfruten mejor con los ojos cerrados.

O como dirían los científicos, todo es culpa de la maravillosa hormona del amor, su majestad la oxitocina.

Así que no se olviden de que los besos y los abrazos son para los bebés y los niños como el agua para las plantas…

Cuéntame, ¿cuántos besos y abrazos le das a tu bebé en un día? (no sé si llevas la cuenta) 🙂

 

Créditos: Baby Center: https://goo.gl/dV8TxB

2018-04-06T17:08:36+00:00